“Cuando el poder del amor sobrepase al amor del poder, el mundo conocerá la paz” J. Hendrix
Somos esferas redondas los perfectos círculos con movimiento cual burbujas de jabón alzadas por el viento. Interminable vicio de esconder las cáscaras de la naranja perfecta en tamaño y forma. Ejecución de notas armoniosas resultado de una sincronía perfecta también, disfrazada de hermoso cuento de hadas. Así ha sido siempre, en todos los tiempos. La esfera admite en su perfecta selección a los habitantes que ejecuten maravillosos bailes que permitan mostrar no sólo la perfección de sus cuerpos, también deberán ser perfectamente hermosos del alma. ¿Mi vista disfruta ante tanta perfección? ¿Me maravillo acaso hasta venerarles por su inmaculada redondez? Mi respuesta provoca asombro y enojo. No soy perfecta.
jueves
miércoles
Una lectura más
Tu mano fue bien leída, la línea dibujaba calor, abundancia , la exacta separación entre razón y cordura. Los demás estaban esperando, no tú. A tí solamente pueden quererte los dioses para recrear una mala obra, eso me dijiste el día en que llegaste para atravesar mi cielo en dos. No te dejaré marcas pero eso propició que tu huella se aferrara más.
Entre sarcasmo y rudeza, no sé que extraño más si esa ingenuidad o la ironía y ese humor ácido. Ahora no sé si sentirme más ajena que la primera vez,: todo era tan gris y había amenaza de lluvia, las gotas no se veían pero una brisa suave empezaba a correr y sin quererlo desee con toda el alma que me prestaras tu suéter negro.
viernes
XV años
El atajo fue Sunlight makes me paranoid de Elefant. Las imágenes viejas me traen recuerdos aún enredados. Los rostros que distingo son tristes y entre una imagen y otra aparecen las décadas de solidaridad y compromiso. Absurdamente hipócrita y consolador, resuelven así, conduciendo al rebaño a un vacío de días añorando las buenas comidas. El curso de los acontecimientos nos dio el resultado de la competencia ¿o incompetencia?: damnificados por el huracán, complementos de estos días soleados. Tu fuerza me dibujó frustración un año impar un día cualquiera de adolescencia. Así despertó mi conciencia.
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