miércoles

Una lectura más

Tu mano fue bien leída, la línea dibujaba calor, abundancia , la exacta separación entre razón y cordura. Los demás estaban esperando, no tú. A tí solamente pueden quererte los dioses para recrear una mala obra, eso me dijiste el día en que llegaste para atravesar mi cielo en dos. No te dejaré marcas pero eso propició que tu huella se aferrara más. Entre sarcasmo y rudeza, no sé que extraño más si esa ingenuidad o la ironía y ese humor ácido. Ahora no sé si sentirme más ajena que la primera vez,: todo era tan gris y había amenaza de lluvia, las gotas no se veían pero una brisa suave empezaba a correr y sin quererlo desee con toda el alma que me prestaras tu suéter negro.

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